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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró novel Chapter 519

Al caer la noche, después de despedirse de sus colegas frente al edificio, Celia se dirigió hacia el garaje. Las luces del pasillo se encendieron una por una a su paso. Al alzar la mirada y reconocer la figura que tenía delante, sus pasos se detuvieron brevemente: César estaba recostado contra el capó de su auto, con los brazos cruzados. Su mirada serena se posaba sobre ella. Su expresión parecía un tanto indolente, pero irradiaba una presión innegable.

Después de aquella noche, ella aún no había decidido cómo enfrentar lo sucedido. ¿Debería actuar con naturalidad, como si hubiera contratado a un modelo de lujo, o fingir como si nada hubiera pasado? Pero afortunadamente, él fue quien habló primero.

—¿No piensas darme ninguna explicación sobre lo de esa noche?

Celia se sorprendió.

—¿Qué explicación debería darte?

—Tú dijiste —César se acercó con un aura llena de presión—, que no rendí mucho.

Celia se quedó sin palabras. Así que había ido a buscar una explicación por eso…

—Sin embargo, tengo la impresión de que esa noche me desempeñé bastante bien. —Rio él.

Celia se sonrojó intensamente. Instintivamente intentó rodearlo, pero su mano la tomó con suavidad y la atrajo hacia su pecho.

—Ahora sí sientes vergüenza. Cuando dejaste esa nota, parecías muy orgullosa de ti misma.

Ella alzó la barbilla con orgullo.

—Comparado con tu descaro, esa nota no es nada excesiva.

César entrecerró los ojos, y ella se liberó de su abrazo.

—Esa noche, ¿cómo supiste que estaba en el reservado?

—¿No fuiste tú quien me envió la ubicación?

—Pero yo…

Celia se quedó quieta. De inmediato sacó su celular para revisar los mensajes de esa noche. No lo había hecho con detenimiento en esos días, y solo entonces se dio cuenta de que, de hecho, había enviado la ubicación al WhatsApp de César. En su lista de contactos, los nombres de César y Ben estaban uno debajo del otro. Ella pensó que se lo había enviado a Ben… Con razón él no había reaccionado esa noche, y por qué estaba tan enojado cuando ella no regresó…

—El gusto de los Rojas no parece ser muy bueno, si consideran aceptable a alguien como ese imbécil. —César se arregló la manga, con un tono que escondía una leve ironía.

Celia arrugó el entrecejo.

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