Lía se quedó callada por unos instantes, dándose cuenta de que su reacción había sido demasiado imprudente. Se apresuró a disculparse:
—De verdad lo siento, no tenía la menor idea de que…
—Descuida, no pasa nada —respondió Luna, forzando una débil sonrisa, mientras bajaba la mirada hacia su plato—. Aunque siendo sincera, también me da cierta curiosidad tu historia. Toda la empresa se la pasa murmurando cosas a tus espaldas, pero yo no percibo en ti nada de lo que dicen.
—Por supuesto que no —comentó Lía restándole importancia con un gesto—. La verdad no me quita el sueño lo que opinen los demás. Tampoco es la primera vez que me enfrento a algo así. Cuando viví en Rivale, la gente se expresaba exactamente de la misma forma sobre mí.
"¿Rivale…?"
Al escuchar ese nombre, Luna se puso tensa por un instante. Levantó la cabeza de golpe para clavar sus ojos en Lía. Esta última, ajena por completo al impacto que sus palabras habían provocado, continuó conversando con soltura:
—Es una lástima, pero Rivale solo me trae recuerdos amargos. No tengo la más mínima intención de volver a poner un pie allá.
—¿De verdad…? —Luna apretó la mano debajo de la mesa, sintiendo un leve temblor en los dedos—. ¿A qué se debe eso?
—Verás, la única razón por la que viví en Rivale fue por un hombre. Lamentablemente, él jamás sintió lo mismo por mí. —Lía perdió repentinamente el apetito y recargó la cabeza sobre las manos con gesto melancólico—. Y para colmo de males, dentro de muy poco tiempo se va a comprometer.
Luna preguntó al escuchar la confesión:
—¿A qué se dedica él?
—Trabaja en el área de investigación médica. ¿De casualidad te suena Nicolás Gómez? Él pertenece a la prestigiosa familia…
Un fuerte chasquido la interrumpió: el tenedor de Luna había caído al suelo.
—¿Qué pasa? —preguntó Lía, arrugando la frente con extrañeza al notar su alteración—. ¿Acaso lo conoces?
Luna intentó calmarse y le explicó con serenidad:
—Únicamente mencionó que sostiene una relación cercana con la familia Gómez de Rivale.
—¿Con la familia Gómez? —repitió él, sin poder ocultar su sorpresa. Se puso de pie y se acercó al ventanal—. ¿Estás completamente segura de lo que dices?
—Ella misma me lo comentó de manera casual.
Elio no puso en duda sus palabras. Toda la información personal de Lía dentro de El Valle se encontraba fuertemente protegida y resultaba imposible acceder a sus antecedentes. No obstante, la muchacha no había mostrado el menor interés hacia el expediente de los fármacos adulterados. Le resultaba difícil descifrar si era una persona del todo inocente o si simplemente dominaba el arte del disimulo.
—Excelente —dijo él, esbozando una sonrisa—. En un par de días, unos representantes de una firma proveniente de Rivale vendrán a cerrar negociaciones con El Valle. Se organizará una cena de bienvenida a la que asistirá la directiva de nuestra empresa. Procura ir con Lía como su acompañante.

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