Login via

Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró novel Chapter 490

—Doctor Gómez. —Sonrió Celia.

—¿Realmente vas a abandonar el proyecto? —preguntó Nicolás, mirándola fijamente.

Ella cruzó los brazos y se encogió de hombros.

—Para mí, la investigación del fármaco nanotecnológico ya está completada. No pasa nada si no participo en las siguientes fases.

Él se acercó.

—¿De verdad aceptas este resultado voluntariamente?

¿Voluntariamente? Para ser honesta, no… La desacreditaron tan fácilmente solo por las palabras de Marta... Qué cruel resultaba el mundo, ¿no? En esta sociedad, el capital marca todas las reglas. Por más que ella confiara en su propia capacidad, al final siempre sería desplazada… Se arregló un mechón de pelo de la frente antes de responder.

—No. Podría ser la consentida señorita Rojas, pero aquí estoy, aguantando desprecios.

Nicolás guardó silencio, apretando los labios. En ese momento, Adela salió del salón principal para buscar a Nicolás, solo para ver esta escena, la que más le preocupaba.

—¡Nicolás! —lo llamó.

Se acercó y dirigió una sonrisa falsa a Celia.

—Señorita Sánchez, me han dicho que abandonará el proyecto. Menos mal, sabes cómo retirarte con dignidad. Es comprensible. Tu exsuegra descargó en ti todo su dolor por la pérdida de su hijo. Es difícil de soportar para cualquiera persona. Pero, esto es un asunto entre ustedes. Por favor, no arrastres a mi hijo. Él tampoco debe involucrarse en este lío por tu culpa.

—Madre. —La reprendió Nicolás, con gesto disgustado.

Celia sonrió con tranquilidad y sostuvo la mirada de Adela.

—Señora Gómez, ahora uso el nombre Celia Sánchez, pero… —hizo una pausa breve—, mi apellido es Rojas.

Adela pareció desconcertada.

—Mi familia no es inferior a la suya. No necesito que nadie se involucre por mí.

Solo entonces Adela comprendió el significado de sus palabras. Mientras intentaba replicar, Celia se alejó sin esperar su respuesta. La expresión de Nicolás se ensombreció.

***

Varios días después, varias enfermeras comentaban el rumor mientras preparaban medicamentos en la sala de descanso.

—¿Saben qué? La doctora Sánchez renunció.

—¿En serio? Si le iba todo bien, ¿no? ¿Por qué lo haría?

Una de ellas primero miró hacia la puerta y luego bajó la voz:

—¿Has decidido volver a Ficus?

—Claro. ¿Por qué te sorprendes tanto? ¿No quieres que regrese a tu lado?

Ben se rio al otro lado de la línea.

—Por supuesto que quiero. Solo me ha sorprendido tu decisión. Han pasado solo seis meses… —Hizo una breve pausa—. ¿Te han hecho daño?

—Sí, mucho. Por eso, cuando vuelva a casa, pienso hacer todo lo que quiero a mi antojo —bromeó ella.

De pronto, la voz de Jacob llegó desde el salón.

—¡Dios!

El grito la sobresaltó. Sin tiempo para explicar, Celia colgó rápidamente y corrió al salón.

—¿¡Qué pasó!?

La puerta de la villa estaba abierta. Jacob se había escondido detrás del sofá, señalando con mano temblorosa al hombre que estaba en la entrada.

—¡Joder! ¡El muerto ha revivido!

Reading History

No history.

Comments

The readers' comments on the novel: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró