—No… No importa lo que… haya pasado entre ustedes, tienes que… ¡traérmela de vuelta! —ordenó Marta. Aunque todavía hablaba con cierta dificultad, lo hacía muchísimo mejor que días atrás.
César la miró fijamente. La urgencia que transmitían sus ojos era real, algo que lo tomó por sorpresa.
—Antes no te caía bien, ¿no? ¿A qué se debe que ahora tengas tanta prisa por verla? —bromeó él para aligerar el ambiente.
Marta se quedó callada por un instante y bajó la mirada.
—Es que, mientras me encontraba en coma, tuve un sueño muy vívido. Un niño se me acercó y me dijo que su madre se llamaba Celia. Estoy segura de que debe ser mi nieto.
La revelación sorprendió a César.
—Marta, solo se trató de un simple sueño —intervino Víctor con suavidad.
Al escucharlo, su ánimo pareció apagarse. Había aceptado que esa experiencia había sido real.
—Pero la presencia de ese niño…
A Marta se le humedecieron los ojos. No lograba recordar su cara con claridad, pero la sensación de tenerlo cerca había sido sumamente real. Tenía la certeza de que, de no haber sido por él, quizás jamás habría despertado. Víctor se apresuró a abrazarla para reconfortarla. Mientras ella seguía sumida en esa profunda tristeza, César habló con firmeza:
—Celia está embarazada.
Al escucharlo, ambos quedaron petrificados. Marta rompió a llorar de inmediato, pero esta vez se trataba de lágrimas de pura alegría.
—¿De… de verdad?
César asintió con la cabeza.
Ella se tapó la boca para contener los sollozos. Una mezcla de una intensa emoción y asombro inundó su pecho.
—César, ¿estás seguro de lo que dices? —preguntó Víctor, todavía incrédulo.
—Me enteré hace poco. Por esa misma razón viajé a Ficus. El señor Rojas jamás me mentiría con un asunto de esta gravedad.
Víctor quedó pensativo, procesando la información.
—Pero acabas de mencionar que Celia se fue al extranjero…
Marta también miró a su hijo, esperando una explicación.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró