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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 779

Celia parpadeó, aturdida, hasta que la persona que avanzaba a contracorriente se fue haciendo nítida entre la multitud. Sintió un leve estupor en el pecho. Antes de que pudiera reaccionar, él la envolvió en un abrazo firme y cálido. Ella sintió su calor real y su cuerpo sólido contra el suyo.

—¿César…? —murmuró, todavía incrédula, atrapada entre sus brazos—. Eres tú, ¿verdad? ¿Acaso estoy alucinando?

Al verla tan desconcertada, él la apretó con fuerza. Mostró una sonrisa de alivio mezclada con cierta exasperación.

—Sabía que no me ibas a dejar tranquilo. Debí haber venido antes para llevarte de regreso.

"Es él. ¡De verdad es él!", pensó ella.

Celia oyó su voz, sintió el calor de su cuerpo y la tensión que la había mantenido en vilo durante tanto tiempo se desplomó de golpe. Sintió un nudo en la garganta. Las lágrimas empaparon la tela de la camisa de César, sin que pudiera contenerlas. El miedo, la angustia, la añoranza… todo brotó junto con el llanto.

César no esperaba esa reacción. Su mano le recorrió la espalda con un gesto suave y protector para tranquilizarla.

Salma, al ver la escena, comprendió todo y se apartó discretamente.

Mientras tanto, Soren y Ben estaban entre la multitud viendo cómo la policía se llevaba a Tristán esposado. Ben dio un paso al frente con el puño apretado, listo para molerlo a golpes, pero Soren lo detuvo a tiempo.

—¡Tranquilo! —exclamó Soren, sujetándolo con fuerza.

Ben respiraba con dificultad, furioso. Su mirada era de pura rabia mientras miraba a Tristán esposado entre los agentes. Si Soren no lo hubiera sujetado, le habría roto la cara.

—Ya basta, ese tipo no va a durar mucho —dijo Soren—. Primero ve a ver a Celia y a Salma. Oye, ¿quién es ese tipo?

Soren señaló a César, que seguía abrazando a Celia. Ben no dijo nada. Ya sabía que César estaba en Montelva.

En ese momento, Salma terminaba de rendir su declaración ante una oficial. Al levantarse, vio a Ben acercarse.

—¿Te hicieron daño? —preguntó él.

Salma negó con la cabeza.

—No…

—¿Y eso no es un golpe? —intervino Soren, señalando su mano hinchada y amoratada.

Capítulo 779 1

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