Rodrigo atendió la llamada. La voz del otro lado de la línea lo sorprendió.
—¿Señor Vinny? Por favor, déjeme explicarle…
La otra persona ni siquiera le dio la oportunidad de hablar y colgó de inmediato. Rodrigo miró el celular, aturdido. Sus dedos se tensaron con fuerza alrededor del dispositivo mientras se tambaleaba.
—¡Jefe! —Su secretario lo sostuvo de inmediato—. ¿Se encuentra bien?
—Esto… Esto no puede ser…
Vinny era el inversionista más importante de sus proyectos en Montelva. Sin su apoyo, no habría alcanzado una posición influyente en el país. Ahora, Vinny le daba la espalda por completo… El golpe fue devastador. Rodrigo sintió un mareo intenso y un dolor punzante en la cabeza. Solo pudo dejar que su secretario lo ayudara a subir al auto.
***
Mientras tanto, en la casa, los cuatro guardaban un silencio tenso. Celia y César estaban sentados cada uno por su lado, sin mirarse ni dirigirse la palabra. Salma, al notar el ambiente pesado, se sintió sumamente incómoda y decidió romper el hielo.
—Bueno… voy a salir a comprar algo para la cena. ¿Qué se les antoja comer?
—Lo que sea —dijeron Celia y César al mismo tiempo.
Se miraron por un segundo y apartaron la mirada al instante. Salma forzó una sonrisa incómoda. En ese momento, Ben se puso de pie.
—Voy contigo —dijo.
Salma lo miró, sorprendida, pero pensó que salir de ahí era mejor idea. Asintió con la cabeza.
—De acuerdo.
Dicho esto, se levantó y lo siguió. Cuando ambos salieron de la casa, Celia se mordió el labio y lanzó una mirada de reojo a César. Sabía que estaba furioso; después de lo que pasó, era normal que se hubiera preocupado. Tenía toda la razón para estarlo, pero ¿por qué no le dirigía la palabra…? Tal vez debería intentar calmarlo un poco...
Pensando, le dio un ligero tirón al borde de la camisa de César, no obstante, él le apartó la mano con frialdad.
—No intentes calmarme —dijo con voz seca.
Celia lo miró, atónita.
—¿Ahora vas a ponerte así?
—Esto no es un juego, Celia —dijo él, fijando su mirada seria en ella—. Ahora no estás en nuestro país. Si no hubiera venido a buscarte, o si Ben hubiera llegado unos minutos tarde, solo podríamos quedarnos a ver tu cadáver, ¿no?



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