Apenas César se fue, Valentino llegó buscando a Vinny. Su secretario de Vinny le anunció la visita, pero Vinny se negó rotundamente a recibirlo.
—No quiero ver a nadie de la familia Linares. No quiero problemas ni el más mínimo vínculo con ellos.
El secretario asintió con la cabeza y, con una excusa diplomática, despidió a Valentino.
Al no poder entrevistarse con Vinny, Valentino recurrió a los conocidos de Tristán para averiguar la verdad tras el conflicto. La respuesta que obtuvo fue contundente: él había secuestrado a dos mujeres pertenecientes a familias muy influyentes…
***
Salma acababa de salir de una clase en la facultad cuando, al salir del edificio, un auto le bloqueó el paso. Desde el incidente anterior, se había vuelto mucho más precavida, por lo que de inmediato encendió la cámara de su celular. Estaba lista para grabar y subir el vídeo a internet si la situación se complicaba. Fue entonces cuando Valentino bajó del vehículo.
—¿Tú eres la mujer que mi hermano persiguió durante dos años?
¿Su hermano? Salma arrugó la frente.
—¿Usted es Valentino Linares? —preguntó.
Sabía perfectamente que Tristán tenía un hermano mayor que solía solaparlo en todo. Aunque no lo conocía en persona, había escuchado hablar de él varias veces.
Valentino la examinó de arriba a abajo con detenimiento. No era de extrañar que Tristán hubiera estado obsesionado con ella por tanto tiempo: tenía una belleza cautivadora. Incluso él mismo no pudo evitar sentir cierta atracción.
—No te asustes —dijo él, esbozando una sonrisa amable—. No vine a dar la cara ni a defender a Tristán. Solo quiero hablar contigo.
Extendió la mano en señal de cortesía, pero Salma no respondió al gesto. Conocía de sobra ese tipo de miradas, así que dio un paso hacia atrás para marcar distancia.
—No tengo absolutamente nada que hablar con usted. Si quiere saber lo que hizo su hermano, vaya a preguntárselo a la policía.

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