Enzo se sorprendió y se acercó a ella de inmediato.
—Celia, ¿qué haces aquí? Te dije que esperaras en casa, ¿no?
—Papá, vine porque tengo algo importante que decirles sobre… Simón.
Celia les contó todo. Si ya era impactante saber que Simón no era hijo de Mirasol, lo que vino después fue demoledor: Simón no era un hombre.
Al descubrir que su hermano menor era en realidad una hermana, Flora y Enzo quedaron mudos, incapaces de reaccionar. En cuanto a Ferlín, su cara se cubrió con una expresión sombría y pasmosa. La taza que estaba en su mano se rompió y las piezas se esparcieron por el suelo. Había vivido casi toda una vida, pero terminó humillado de esa forma por una mujer: Simón no era su hijo. Y para colmo, ni siquiera era un varón. Era una broma de pésimo gusto.
Flora fue la primera en recuperar el habla.
—¿Una mujer? ¿Y nadie se dio cuenta en todos estos años?
—Toma medicamentos para ocultar sus rasgos. Si no me equivoco, Mirasol la obligaba a consumirlos por miedo a que se descubriera la verdad —explicó Celia.
Enzo tomó el aire profundamente. Ahora entendía por qué Celia le había preguntado si Simón le parecía femenino. ¡Y vaya si lo era!
—Esto es absurdo… —murmuró Flora.
Ella había visto mil intrigas, pero nunca imaginó una crueldad así… ¡Mirasol incluso forzó a una niña a hormonarse! Ahora, la muerte de Mirasol no le despertaba ni un gramo de lástima.
—Pero si ella sabía que no era una Rojas, ¿por qué tanto odio contra nosotros?
La pregunta de Flora sorprendió a Celia y esta última miró instintivamente a Ferlín.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comments
The readers' comments on the novel: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró