—Debe de ser la señora Olivia Vázquez.
—¿Olivia Vázquez?
Celia asintió con seriedad.
—Es la antigua amante del abuelo de César, la que abandonó. También es la abuela de Alfredo, y la familia Suárez depende por completo de ella. Estoy segura de que está detrás de todo esto.
Ben guardó silencio un momento.
—Bien. Entiendo.
Tras una breve charla, colgaron. Celia dejó el celular a un lado y miró la nieve caer desde la ventana, absorta en sus pensamientos.
***
Nicole entró apurada a la oficina de César y le informó:
—Jefe, la policía dio novedades sobre el caso de Macarena.
César dejó de escribir y levantó la mirada de sus documentos.
—¿Qué dijeron?
—La señorita Rocío confesó que ella la empujó.
¿Ella había empujado a su propia madre, causándole la muerte? Era algo que Nicole aún no podía creer. César solo golpeteó la mesa con los dedos, imperturbable.
—¿Algo más?
Nicole dudó un instante.
—Ella exige verlo.
***
Rocío permanecía en una celda oscura y estrecha. La única ventana, de apenas medio metro, estaba cruzada por gruesos barrotes de metal. Miraba la débil luz que entraba por ahí, perdiendo la noción de cuánto tiempo llevaba encerrada, hasta que una oficial abrió la celda de golpe.
—Vamos. Alguien vino a verte.

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