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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 735

Celia se tensó un poco. Desvió la mirada de forma instintiva.

—Puede que haya estado comiendo demasiado últimamente…

Él emitió un suave asentimiento y sus dedos rozaron su mejilla con suavidad.

—Así está bien.

—¿En serio?

—Pregúntale a tu hermano.

Carlos, que estaba sentado al otro lado de la mesa, no se atrevió a emitir una sola palabra. Se limitó a asentir con la cabeza. Celia le respondió casi en un susurro:

—¿Y si un día engordo como un cerdo?

César la miró fijamente a los ojos.

—Seguro que serías una cerdita muy bonita.

Carlos no pudo evitar soltar una risita al escucharlo y bajó la cabeza, aguantándose las ganas de reír a carcajadas. Nunca imaginó que él pudiera dar ese tipo de "halagos". Celia lo fulminó con la mirada, se enderezó en su asiento y murmuró entre dientes:

—Eres un adulador.

—Ojalá tuviéramos un hijo —dijo César de repente.

Al escucharlo, Carlos y Celia casi se caen de sus sillas. Se miraron el uno al otro y luego volvieron la cabeza hacia César con rapidez.

"¿Lo está diciendo a propósito? ¿O ya se habrá dado cuenta de algo?"

Celia, conteniendo la creciente curiosidad, lo sondeó con cautela.

—¿Por qué dices eso?

César respondió con seriedad:

—Para darle un nieto a mi padre. Así podré convertirme en un yerno de los Sánchez y vivir con ustedes sin ningún problema.

Carlos se atragantó en el acto, bajó la cabeza y se concentró en terminar su comida. Tenía la impresión de que no debía estar escuchando esto… Celia también quedó sin palabras.

***

Por la tarde, en su oficina, Nicole acababa de colgar el teléfono. Al ver a César salir del ascensor, se apresuró a alcanzarlo.

—Jefe, la policía aún no ha encontrado el celular de Macarena. Siguen buscando en la zona. Seguramente, ahí habrá alguna pista sólida.

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